El huevo es uno de los alimentos más saludables y completos de los que dispone la naturaleza. Aporta proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales en cantidades significativas.

Por esta rica composición nutritiva es recomendable especialmente para embarazadas (por la variedad de nutrientes que aporta a la dieta), niños y adolescentes (por la calidad y cantidad de proteínas aportadas), personas mayores (por la digestibilidad de su grasa y proteínas, por su importante función en prevención de pérdidas de la vista, por la reducción significativa de la pérdida de masa muscular que se acrecienta con los años además de por la prevención o retardo en la aparición de enfermedades degenerativas).

Incluso es recomendable para personas con sobrepeso por su función saciante y bajo contenido calórico.

 

Un huevo de tamaño medio aporta aproximadamente 75 Kcal. La yema aporta casi 58 de estas kcal y la clara las 17 restantes. La más importante de su composición grasa es que prevalecen los ácidos grasos insaturados (como el linolénico, uno de los principales ácidos grasos esenciales) sobre los saturados además de diferentes tipos de grasas que contienen fósforo digestible, como la lecitina, fosfatidilcolina, etc.

Además, la grasa que está contenida en la yema está finamente emulsionada, lo que hace que sea fácilmente digestible.

La importancia fundamental del huevo respecto a su valor nutricional reside en la cantidad y calidad de su proteína. Se considera que contiene todos los aminoácidos esenciales en cantidades adecuadas. La mayor parte de la concentración proteica del huevo se encuentra en la clara.

Cada unidad aporta entre seis y ocho gramos de proteína pura a nuestro organismo. Esta proteína tiene tal valor que su composición es tomada como referencia para determinar la calidad de la proteína del resto de alimentos. Además, su equilibrio en aminoácidos esenciales hace que sea altamente digestible (se considera un valor biológico de su proteína del 96%, ampliamente por encima de la de la carne y el pescado).

Contiene vitaminas liposolubles como la A, D y E y algunas hidrosolubles (como la B, especialmente la vitamina B12, ácido fólico o B9, tiamina o B1, riboflavina o B2 y biotina).

Además, es rico en colina, un nutriente esencial precursor de un neurotransmisor involucrado en la memoria y el control muscular, además de formar parte de nuestras membranas celulares.

El huevo es también fuente de selenio, zinc, hierro, fósforo y carotenoides (pigmentos como la luteína y zeaxantina, que reducen el riesgo de aparición y progresión de las cataratas oculares y son beneficiosas para la prevención de trastornos cardiovasculares).